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martes, 22 de octubre de 2013

Alitas de pollo al horno


01. Lavamos bajo el grifo las alitas de pollo, si éstas vienen con algún cañón de pluma o incluso alguna pluma las quitaremos una a una, las dejamos escurrir en un colador. Como he dicho antes en este paso podemos cortar por la mitad las alas con el objetivo de separar el muslo del ala o dejarlas enteras y que cada uno las separe después en su plato. 

02. Pre-calentamos el horno entre 10-15 minutos, mientras colocamos las alitas una a una en una fuente para horno (puedes hacerlas un chorrito de aceite si quieres) y una pizca de sal gorda. Os aconsejo echar este tipo de sal porque absorberá solo la cantidad necesaria. Si os gustan con especias puedes espolvorear un poco de orégano por encima. 

03. Una vez precalentado introducimos el recipiente con las alitas y horneamos durante 1 hora aproximadamente a 220º C por arriba y abajo. Observando que no se nos tuesten demasiado y de este modo no se resequen. 

lunes, 21 de octubre de 2013

Revuelto de gulas con gambas




Preparación:

Ponemos a descongelar las gambas y las gulas. Limpiamos y cortamos los ajos frescos en trozos pequeños. Los ponemos a cocer en un cazo con agua caliente unos 10 minutos para que se reblandezcan. Mientras se cuecen podemos poner los huevos en un bol y romperlos para que se mezclen las yemas y las claras, pero sin llegar a batirlos del todo.
Cuando los ajos estén listos los retiramos y ponemos a escurrir. Si no te apetece cocer los ajos puedes ponerlos directamente en la sartén y freirlos con cuidado, aunque normalmente suelen quedar un poco más tiesos. Otra alternativa es comprarlos ya preparados en lata.
En una sartén ponemos un poco de aceite de oliva y un par de dientes de ajo laminados. Cuando comience a dorarse el ajo ponemos los ajos frescos y rehogamos hasta que empiecen a dorarse. Entonces echamos las gambas peladas, las gulas y la guindilla. Removemos unos minutos y mezclamos con los huevos removiendo poco a poco, mientras ponemos el punto de sal. Se retira del fuego sin que llegue a cuajar del todo para que quede el huevo algo cremoso. Si no te gusta ver huevo líquido puedes darle más vueltas pero teniendo cuidado de que no se cuaje demasiado, sino quedará un poco seco.